Ya está mostrando sin adorno ni florituras su talante autoritario e irresponsable el gobierno municipal de Ometepec, lo que puede verse claramente en el tema de los transportistas foráneos, o la primera etapa de ejecución de lo que el gobierno del presidente Omar Estrada llamó Plan de Reordenamiento Vial. Porque una de las ideas ‘brillantes’ del gobierno de Omar Estrada fue la reubicación del transporte público foráneo con el pretexto de que entorpecían el tráfico de la calle principal de la ciudad y la bonitura de este nido tan bello, para favorecer a dueños de las camionetas del servicio urbano y suburbano (esto no lo dijeron públicamente, pero así sucedió, y no creo que no lo hayan previsto ni hayan dejado de calcularlo), el que el cabildo aprobó unánimemente.
![]() |
| En diciembre de 2015, durante la firma del acuerdo de reubicación de los taxistas foráneos, Omar Estrada conversa con algunos líderes. Fotografía: Eduardo Añorve (archivo) |
El discurso es bueno, ¿cómo negarlo? Hasta sospecho que lo redactó un demagogo profesional, al que le pagaron o le pagan: “Este Plan de Reordenamiento Vial (que) tiene como propósito organizar y modificar la estructura modal del transporte, garantizar la movilidad de las personas, agilizar la circulación vehicular, mejorar la imagen urbana y fomentar la educación vial de los ciudadanos”, argumentaron. Y ésta es la primera etapa. Y escribo que ‘es’ porque, aunque pareciera concluida, todavía está haciendo crisis y podría devenir en conflictos mayores que las propias autoridades no dudan en calificar como violentos. Ya antes, en el jaloneo para conseguir este reordenamiento, el presidente Omar fue acusado de amenazar y de hasta mandar a ‘levantar’ momentáneamente a líderes transportistas que se oponían abiertamente a la reubicación, acusaciones que lo molestaron tanto que consiguieron sacarlo de sus casillas y hacer feas muecas con tan bonito y angelical rostro, además de despotricar palabras altisonantes, o que lo parecen.
No creyendo en tanta belleza, los transportistas de dos sitios (Ometepec-Marquelia) acudieron ante el Tribunal Contencioso Administrativo (TCA) con sede en esta ciudad, y hace unos días la magistrada Francisca Flores Báez les concedió una suspensión provisional de su obligación a someterse a la reubicación que hizo el gobierno de Omar Estrada. Y entonces salió a la palestra informativa el abogado –supongo, o cuando menos, licenciado– Ignacio Bello López para decir que él (el presidente habla por su boca o éste es su portavoz) culpa o responsabiliza a la magistrada de la violencia que el Ayuntamiento va a promover e impulsar, con premeditación, alevosía y ventaja. Bello López es el coordinador de Normatividad y Procedimientos del municipio de Ometepec. En entrevista que dio a un reportero de Diario Alternativo, este coordinador asegura que el gobierno de Omar Estrada no va a acatar esa resolución de la magistrada, es decir, que van a actuar contra ella porque no los favorece, que van a actuar ilegalmente porque la suspensión provisional no les gusta y ni les afecta: “Claro que sí existe ese riesgo, esa posibilidad; sin embargo, nosotros, con toda puntualidad queremos decir que si esos conatos de violencia se suscitaran, desde este momento responsabilizamos a la magistrada del Tribunal de lo Contencioso Administrativo porque, repito, esa suspensión es arbitraria, es ilegal...”. Bueno, uno supondría que un gobierno municipal defendería su posición ante las autoridades competentes, no desacatando sus disposiciones, y no haciendo declaraciones incendiarias y pretendiendo culpabilizar a terceros por fallas que ellos mismos propiciaron; es decir, el proceso de reubicación no se hizo conforme a la ley y sus procedimientos. Por eso digo que uno supondría que el gobierno debería actuar con inteligencia y dentro de lo que se llama estado de derecho... digo, ya que el mundo está patas pa arriba, pos, a la mejor cada quien hace lo que le venga en gana. Ya se verá en este caso.
¿En qué consiste el desacato? La nota de Jorge O. Vargas lo aclara: “El coordinador de Tránsito y Vialidad de Ometepec, Marco Antonio Sánchez Fierro, ordenó a varios miembros de esa corporación que instalaran un filtro de seguridad a la altura del acceso principal al Campo Aéreo, donde estuvieron también policías municipales, para impedir que ingresaran a sus antiguas terminales taxistas de los dos sitios de la ruta Marquelia-Ometepec”. O sea: ‘Como la ley no nos favorece, mandemos a la fuerza bruta, muchachos... perdón... mandemos a la fuerza pública, señores coordinadores’. Digo, ya me imagino al presidente conversando con su coordinador tan Bello: ‘Que se hague la ley de nuestra voluntad, y no la ley de la ley del TCA’. Es decir, ven la pradera incendiada y mandan a rociar gasolina. Por la fuerza quieren, van a impedir que los taxistas de esos sitios ingresen, a pesar de una resolución legal. O sea: No importa violar la ley o acatarla sino imponer el capricho o la voluntad o el plan, a riesgo de que se dé un enfrentamiento violento entre taxistas y policías y tránsitos, como bien vaticina el bello de Bello, aunque (ja,ja,ja) la ‘culpable’ será la magistrada porque no falló a nuestro favor. Y ya de mal pensado, este columnista cree firmemente que de seguro le ofrecieron dinero y la presionaron para hacerlo. Pero de ello ya no escribo, pues es mera especulación.
Lo que sí queda claro y sin dudas es que el gobierno de Omar Estrada está incitando y provocando la violencia, de modo abierto, sin vergüenza, pues ya sabe que los taxistas han sido autorizados por la magistrada para ingresar al centro de Ometepec y ocupar sus antiguos sitios y pretende impedirlo. Tenemos conflicto en puerta, y en vez de llamar al diálogo y a la concordia, de buscar una vez más y todas las que sean necesarias la negociación, desentierra el hacha de guerra y prepara a sus guerreros para ir al combate. Será que el presidente Omar Estrada llegó a ese cargo después de imponerse a las tribus de su partido, el PeRDeré, y ese espíritu violento, autoritario, machista y machín, aniquilador y violentador, lo sigue animando. Ojalá y recule, pues Ometepec no está como para que sus propias autoridades jueguen a la imposición de su capricho antes que al acatamiento de las disposiciones de otras autoridades, quienes precisamente tienen la encomienda de servir de contrapeso a los abusos de los ejecutivos, entre otros. ¿No pensará que la gente que está obligada a proteger está cansada de violencia? ¿En qué municipio vive? Parece que en Ometepec no.

