Con el peñato el país perdió la esperanza
¿Qué
pasó con el sistema político mexicano? ¿Por qué hemos caído tan bajo? ¿Qué
banda de rabihorcados y treparriscos, pájaros de cuenta, se hicieron de los
puestos de mando con el único objeto de no dejar piedra sobre piedra?
En
México se ha perdido el secreto de la esperanza. Hemos llegado al fondo de un
país saqueado y burlado por sus dizque gobernantes. Estamos, como Dante
Alighieri, el autor de La Divina Comedia, cuando, conducido por su
poeta preferido, Virgilio, se topa con la inscripción en el dintel del portón
de la entrada al Infierno.
En
el Canto Tercero de la obra, el Dante refiere estar inscritas en ese lugar las
palabras: ¡Oh vosotros, los que entráis, abandonad toda esperanza”. Virgilio
remata: “Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verás a la dolorida gente
que ha perdido el bien de la inteligencia”.
Nunca habíamos llegado al abismo de la ingobernabilidad
Así se ha perdido en
México todo el sentido, la brújula y el timón de un aparato político que fue
emblema de desarrollo, paz y justicia, estabilidad y manejo inteligente de la
cosa pública, porque tiene buen rato que lo que llamamos país está manejado
desde la sospecha... y la comprobación del despojo, la traición y la entrega de
la soberanía nacional.
Ni
en sus momentos más execrables, el sistema mexicano llegó, como ahora, al
abismo de la credibilidad, la ingobernabilidad y la pérdida de la confianza
ciudadana. El sistema fue alabado, pero también muy criticado por los
luchadores sociales de los últimos noventa y cinco años. Lo peor, es que esos
hombres y mujeres tenían razón.
Dos Méxicos: uno dizque moderno, otro en la desgracia
Al
sistema político, anterior a la época de las “sustituciones”, no de
alternancias, de partidos en el poder, se le acusó, con justicia, por haber
optado por un modelo que yo llamo de modernización horizontal, sustentado en
una gran concentración de riqueza para unos pocos, lo que produjo dos Méxicos
:uno, aparentemente moderno; el otro, en la desgracia.
Se le juzgó, en los
medios críticos, de haber perdido los puntos de referencia de nuestra identidad
como pueblo: desde que los intolerantes acomplejados masacraron a quienes sólo
pedían elementales respetos a las diferencias sociales y abogaban por la
apertura política y social. Los genízaros sin escrúpulos liquidaron toda
esperanza.
La
desregulación normativa,
la entrega sin cuartel a los financieros del exterior, la apertura comercial
indiscriminada y el esquema de privatización de empresas productivas estatales,
sepultó la capacidad de mejorar el nivel de vida de las clases más necesitadas.
Su resultado fue la nefasta dependencia crónica, en todos los terrenos.
Antes, los gobernantes sólo perdían el equilibrio emocional
Con
estricta justicia, se le atribuyó al sistema, a sus clases administrativas
perfumadas, recomendar la vía inflacionaria y el endeudamiento bestial
provocando el desplome monetario e incurrir después, para subsanar errores, en
acciones demagógicas, como la nacionalización de la Banca, para volverla a
entregar, ya saneados sus créditos, a los antiguos concesionarios.
Se
le acusó de sustituir y desplazar a los operadores políticos y sociales, para
sustituirlos por patancitos y simuladores de toda laya, que siempre se
escudaron en títulos supuestamente adquiridos en universidades extranjeras, cuyas
recetas no tenían nada qué ver con nuestra realidad.
Se
le juzgó porque sus gobernantes habían perdido el equilibrio emocional, dejándose
arrastrar por degradantes instintos, tratando de imponer candidatos a puestos
de elección popular, que ni eran, ni parecían, descomponiendo el escenario
nacional al reclamar triunfos no obtenidos y asumir derrotas no sufridas, ni
asimiladas.
No renovaron los rostros de los luchadores sociales
Se
le cargó acabar con liderazgos regionales para poder desmontar la producción
industrial y agropecuaria. De no entender que todo acto de gobierno supone una
ley previa y de ambicionar, a todo costo, que fuera la realidad la que se
ajustara a reformas precipitadas, impuestas desde el interior del aparato para
cumplir caprichos de agencias e infiltrados internacionales. Para
"pagar" la deuda de su imposición.
Se
le adjudicó la incapacidad para impulsar redes informales de poder, con rostros
desconocidos por los procónsules e indispensables para la negociación con
poderosos aparatos extranjeros de dominación.
Se
le culpó de que no se renovaran, ni promovieran esos nuevos rostros en la lucha
social del magisterio, las sociedades políticas secretas del sistema, agraristas,
sindicalistas y acreditados nacionalistas, que fueron la base de nuestra
sobrevivencia como Nación.
Los
errores fundamentales y la traición, son los extremos de la pinza en la que se
ha sacrificado la naturaleza autoritaria y despótica de un sistema político que
apenas funcionaba, pero que sobrevivió setenta años y tomó sus propias
decisiones, a pesar del coraje social de sus detractores.
Antes mal, pero hoy en el peñato la situación peor que nunca
Empero,
nunca en toda la historia ha sido tan gravemente reprobado el sistema político
mexicano como en nuestros días. Los niveles de aceptación de sus mandatarios,
jamás bajaron de un cincuenta por ciento, a población abierta.
El
peñato no tiene punto de comparación, en su caída vertiginosa y libre, con
ningún otro régimen político del Siglo Veinte, por decir lo menos grave.
Ni
en los momentos de mayor ignorancia de los doce años del infausto panismo. Ni
durante la traición zedillista, ni bajo el codicioso y voraz
salinismo-cordobismo, ni en los momentos más pasmados y grises de Miguel de la
Madrid, ni en la frivolidad descastada del lopezportillismo...
...
ni durante la noche demagógica del echeverriato, ni en el gorilato
diazordacista, ni en la fanática ambición desaforada del alemanismo, ni durante
el catatonismo avilacamachista, ni con los badulaques del Maximato, fueron tan
demolidos, tan demoledoramente destruidos...
...
por la opinión pública, como lo han sido los miembros, todos, de la llamada tolucopachucracia
del peñato. Los mexiquenses representan el mayor fraude político, económico y
social de los últimos cien años.
Nadie, ningún régimen
conocido por los mexicanos, ha sido tan brutalmente desnudado en sus objetivos
de rapiña descomunal. Nadie había sido señalado por llegar al poder con el
único target de robar. Nadie, como
esta claque de pasmarotes en el poder, había pasado sin dejar huella de obra
alguna.
Nunca
habían saqueado todos al mismo tiempo. Ningún régimen, como el Atracomulca había sido preparado
maquinadamente para destruir al país y burlarse de sus dolorosos saldos, para
entregar el cadáver a los extranjeros.
¡Nunca,
nadie, había enterrado toda esperanza!
Índice Flamígero: Es escandaloso el
dispendio de la campaña del priísta Héctor Yunes Landa tan sólo en anuncios
espectaculares con los que tiene inundadas las principales ciudades y
carreteras veracruzanas. No se queda muy atrás su primo, el ahora
panista-perredista Miguel Ángel Yunes Linares con un gasto exagerado prácticamente
similar. La única diferencia –si la hubiere— entre ambos es que el llamado
“Yunes rojo” aparece fotografiado, en varios de esos anuncios, rodeado de
niños, lo que definitivamente no puede hacer el “Yunes azul amarillento”, por
razones conocidas por todos. + + + Y en Aguascalientes, todo indica, ya
encontraron el hilo de la madeja que representará la derrota de la candidata
(de Beatriz Paredes) priísta, Lorena Martínez. Y ese no es otro que el repudio
popular al candidato a la alcaldía de la capital estatal, misma que en esa
ciudad-Estado representa el 90% del padrón. + + + En el resto del planeta hoy
se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Aquí sólo nos alcanza para
festejar a los albañiles en su día. ¡Felicidades!
